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Un embarazo feliz en solitario



Un embarazo en solitario puede ser motivo de angustia, depresión o sentimiento de soledad para muchas mujeres que por alguna circunstancia no se ven acompañadas en un momento tan especial. Y posiblemente sea así porque nos han educado en la idea de la biparentalidad a la hora de formar una familia. Sin embargo, a lo largo de nuestra vida realizamos muchos proyectos en solitario y no nos sentimos infelices por ello. Aún recuerdo lo mucho que me costó acudir sola al cine la primera vez. Y, sin embargo, el día que lo hice, encontré un gran placer en acudir a la hora que quisiese, el día que me apeteciese, a la película que yo escogiese y sin tener que estar pendiente de nadie para ver qué día iba o no, o si iba a dejar de estar en cartelera la película y yo no había ido a verla. Desde entonces he ido muchas veces sola al cine y reconozco que me gusta.

Lo mismo ocurre con un embarazo en solitario, máxime si es un embarazo escogido. Puede ser un gran momento personal. Disfrutar de tu estado y de la sensación de ser madre soltera, de ese diminuto ser dando pataditas a primera hora de la mañana, de las citas con el ginecólogo para conocer cómo evoluciona, o el sexo del bebé. Añoro muchas veces aquellos maravillosos nueve meses y los recuerdo muy a menudo como una de las épocas más felices de mi vida. Era yo y mi tripa; y nadie más en casa, acompañadas de un nuevo proyecto de vida, en el que solo me iban a esperar cosas buenas. No eché en falta a nadie, no eché en falta la compañía de nadie, porque elegí ser madre sola y me sentía plenamente feliz al igual que me hubiese sentido si lo hubiese hecho en pareja.

Embarazo en solitario sin padre

Fue un proyecto más en solitario (otros los he realizado acompañada) y disfruté de las ventajas que también tienen los proyectos en solitario, porque nada es blanco o negro en nuestros proyectos de vida… Cada decisión que tomamos tiene sus pros y sus contras y la maternidad en solitario tiene muchas ventajas que después de haber tenido a mi hija he descubierto y, por supuesto, contras; al igual que la maternidad en pareja.

Mi tripa creció y creció… y yo seguí disfrutando de la vida: cines, viajes, amigos, amores… ¿Por qué no? Me sentía feliz, muy feliz, como creo que solo lo he estado otra vez, aquel año y medio de interminables vaivenes en la adopción de mi segunda hija, que fue duro, sí, pero también fue tan intenso y lleno de emociones felices.

Por eso, si estás embarazada y lo estás sin compañía alguna (me refiero a una pareja emocional), porque siempre hay gente alrededor que es importante en la vida de cada uno, no pienses en lo que tienen los demás, piensa en ti, en la inmensa suerte que tienes, y en que ser feliz no consiste en “tener el proyecto de vida que te han contado como establecido” sino en disfrutar tu proyecto de vida, el tuyo propio, que a buen seguro, siempre será único.

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